
Duro el despertar. Gritos en la noche. Santiago se enciende, Santiago se apaga. Mi cama se mueve. Mi cama está llena. Lluvia de recuerdos, mi cara mojada. Con mis manos recojo el vidrio... el polvo. El sonido de un plato caer se oye ésta noche. Botellas de agua, ánimo enjaulado, ánimo quebrado. La voz del locutor dice lo que vivimos. Está trabajando, nosotros dormimos. Tengo frío. Cerrar las puertas de noche. No me gusta cerrar puertas. Vuelvo a mi cama. Congelada yo, congelado el tiempo. El mal común. Todo en mi cabeza se vuelven retazos de libros (Las películas de mi vida, Luces de neón, Menos que cero) y de documentales a medio ver. Se me enciende la cabeza. La radio llama, ellos chillan. Luces pasan por la venta y sumen a mi pieza -a mí- en la profundidad oscura. Tomé un jarrón de mi mamá y lo escondí para no verlo caer. Ahora rearmo el día, ordeno la noche. Siento frío. Siento temblores.
"Que el mundo se venga abajo, que las fallas se abran, que la corteza humana se fracture y deje entrar algo de vida."
-B. S. Las películas de mi vida.