Hace como diez días no te conocía.

Monday

—do me a favour—

Me duelen mis ojos, rojos, después de llorar. Pero yo no quería llorar hoy, no quería. Fue todo lo malo que pasó hoy.

Lo mejor fue quizá el perderse en
el centro, el amurrarse en el metro, el querer preguntarle ¿a qué destino iba? sin tener razón y ver cómo todo el poder se acaba con un simple mensaje de texto. Quisiera seguir y hacer como si nada, pero no puedo todavía. Me molestó, pero:

¿Debo seguir, a caso, escuchando los consejos baratos de toda ésta gente que entra en mi vida como si yo fuera la micro equivocada, donde hacen sus graffitis, y luego se bajan, prometiendo nunca más tomarla?

Sinceramente ahora tengo los pies congelados, y mi sentimiento light, por dentro, me hace querer chocolates.

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