Empezar de nuevo. Ver los aspectos patológicos de lo que teníamos. Rectificar el camino del maestro. Ver las pistas que me decían que no. Hubo tiempos en que se notaba y otros en que se escondía bajo las caricias de sus manos, que aún recuerdo. Contarlo todo, releerlo, fijar los momentos en que me equivoqué.
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