Considero que al final me esclavicé de puro amor: amor al odio, amor al arte. Amor inexistente. Y sigo flotando ahora, y el aire que respiro es más cálido aún de lo que yo pensé no se podría más. Y he vuelto a disfrutar los dulces y también de aquellos avistamientos de verano: ahora los practico en invierno, en las distintas partes de Santiago-en-invierno.
1 comment:
Y qué avistamientos! Dios mío, Qué avistamientos!
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