Hace como diez días no te conocía.

Sunday

Leer los

Leer los recuerdos perdidos de aquellos que escribían con máquinas de escribir llenas de baba me gusta, me saca a otra parte, hacia una que nunca me había dirigido antes. Me siento moviéndome los hilos —del cuerpo— de otra manera. Tomo el mundo de lecturas pasadas y lo remuevo, lo revuelvo y lo vuelvo a sentir encima. Aplastando las viejas enseñanzas, posicionándose en jerarquías por sobre mi cabeza, dentro de mi mente.

Me refiero a esos escritores de gafas antiguas, con el pelo corto (casi calvos), y flacuchos, casi muriéndose de hambre. Capaces de comerse sus propias escrituras con tal de seguir viviendo, seguir escribiendo. Es el circulo vicioso al que quiero pertenecer.

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