Triste ver las vidas echas añicos. O los pedazos de ellas sueltas por el camino. Mientras una va, ellos lloran, y una va feliz caminando hacia las Rejas para pasarse de largo y llegar a Renca. Y evocar el verano perdido, a las gentes echadas de menos o a los colores paradisíacos al llegar a la Plaza en una troncal.
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