¡Miren el cielo! —dije contenta—.
Era una mezcla multicolor, mientras que del otro lado todo era opaco.
Sólo falta el avión blanco —pensé—, así todo estaría perfecto.
El cielo está ya distinto ¿Ocurrirá con ambos lo mismo?
Queda el dorado trazo entre los mismos celestes.
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