Hace como diez días no te conocía.

Thursday

Siempre ha estado la magia, pero siempre la inadvierto. Me costaba creer algunas cosas pero en este tiempo he aprendido mucho de mí y de los demás. Ellos, los demás, han creado en mí algo que nadie sabe como llegó pero que no se irá. La magia está en mí, es raro, pero hoy conversaba con Corazón y me decía que los niños siempre me miran. De un tiempo a esta parte que pongo atención a las cosas y también lo he notado pero pensé que eran rollos míos.

«No sé muy bien como formular la estructura de este texto, sólo escribo en lo que más he pensado hoy…».

Es raro como he ido transmutándome de la misma manera que mis letras se han ido transmutando.

Al conocer más y más gentes me siento más llena de vida. La gente sí es buena y hay que confiar aunque me hayan roto las ideas mil veces. Debes volver a confiar para crecer. Sino nunca.

Quizá era lo que me faltaba. Sé que he cambiado, pero la esencia es la misma, la sonrisa es la misma, la risa muda es la misma, los ojos chinos y la piel blanca los mismos. A nadie le intereso ya de la misma forma que le interesaba antes. Algunas cosas pasan pero primero tuvieron que pasar por mí.

Nada de esas cosas, nada de odios, este año terminará así como empezó, lleno de cosas gratas y estimulantes. Con nuevas personas y dejando atrás otras. A cada persona que se ha topado conmigo le deseo lo mejor en su viaje.

«Daniela no tiene quien le escriba y desde chica aprendió a defenderse de esa forma extraña…».

No me avergüenzo de nada, a este punto he sabido llegar gracias a esos textos sin editar que he luchado por dejar intactos.

De nombres no puedo hablar. Siempre intento anular a la gente, decir que no me han ayudado. Es mentira, gracias ellos (de manera truncada) soy como soy. Hay muchas personas tras de mí que he ido dejando, nos hemos ido dejando mutuamente.

«Me apena el costo de abrirme con la escritura hacia la demás gente. Es doloroso pensar, a veces. Mejor no pensar. Aunque o sino sigue el trasnoche, las velas constantes. El estío. Tantas otras cosas que espero…».

Recuerdo el antes, de escribir cosas largas, densas y llenas de siquiatría y los apoyos constantes. Nunca estuve sola como dije, en cada etapa hubo alguien que tiraba de mi cuello, me agarraba de las manos y me hacía respirar.

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