No me gusta no escribir. Escribo todo el día pero ya no en mi cuaderno morado o en mi libretita roja ni en el block cuadriculado. No puedo traspasar mis escritos aquí porque no tengo nada. El material se me acaba. Y recuerdo cuando el escribir era constante y me derramaba entera sobre una hoja expresando las tonteras que se me venían a la cabeza, los amores que me encontraba en el metro, los pensamientos meditabundos que lograba, las historias fantásticas que me inventaba, y entre medio las fotos de la ciudad, mi ciudad enmarcada en diferentes cuadros llenos de color, o de movimientos o de personas desconocidas.
Cuando jugaba a ser otra en la calle, a convertirme en otra Daniela, o a leer las murallas, o a seguir gente que me llamaba la atención hasta llegar a un metro y subirme en cualquier estación con dirección a *Ninguna Parte en Especial* y fotografiarla para que no se me olvide ninguna. Y comer helados con los del Preu y perdernos en alguna feria de las pulgas de Lastarria, y probarnos mucha ropa usada y después descansar en el pasto. E irme contigo al puente de siempre. Y llegar tarde a mi casa sólo para ver una película de esas tantas que vi ese verano. Y hacer cabritas y preparar helados y soñar con algunas cosas, y pensar en otras.
Desearía hacer todo aquello, el estudio me resta bastante tiempo, pero sé que el computador me quita mucho tiempo más en el que podría salir a buscar las viejas cosas, a reencontrarme con ellas y reencontrarme a mí de nuevo en este mar de rutinas.
4 comments:
oye ya po daniela, hagamos esas cosas
Que entretenido panorama. Maldito sociedad(universidad, trabajo...) que nos quita el gozo de disfrutar la vida.
Me falto decir, esta muy genial la foto. ¿La sácate tú?
Indudablemente C:
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