La otra vez tuve un sueño... te lo dije. Se lo dije a varios. Pero nadie sabe exactamente qué soñé. Ni yo tengo mucha idea y como han pasado los días, creo distorcionaré aún más la historia. No diré nombres, no diré lugares, si diré que yo estaba allí.
La cosa es que creo que logré perdonar y con ello liberarme, ya me tenía exhausta con tantas aniquilaciones de mente. Todos los días solía martirizarme con lo mismo, no dejaba que el asunto se fuera de mi cabeza, lo amarré durante meses hasta poder soñar.
Y sirvió, pues yo le regalé una cajita redonda de color celeste y tralúcida, la guardó con una sonrisa pura y tierna de comprensión ante todo lo pasado.
Me regaló a mi un texto, creo que uno de sus trabajos, no sé bien, no recuerdo el detalle. Pero sí decía su nombre y era pesado y era de su carrera, parecido a una tesis pero menos formal y me acuerdo que no quise destruirlo o esconderlo, sino que lo sostuve en mis manos, bien firme contra mi pecho.
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