El que llegases a:
inventar un nuevo lenguaje sólo para los dos;
escribirme una carta que sólo yo pudiera interpretar;
imprimir nuestras fotos y armarlas dentro de un regalo;
Todo eso me emociona. Tanto me emocionó, que me puse a llorar, pero tu me hiciste de nuevo sonreír, y las lágrimas no eran pena sino amor, sorpresa, orgullo y felicidad.
No tengo qué más sufrir si todos los días me doy cuenta que tenemos algo nuevo. Con nuestras palabras nuestras. Con las bromas pesadas y las preguntas exageradas. Yo soy una cebrita rayadita en tus brazos y tu un jirafo loco en mis manos.
No comments:
Post a Comment