Sentir tu frialdad, morirme por dentro, tener ganas de besarnos y no poder quebrantar tus muros, tus manos, que bajes la guardia. Me vestí bonita para ti, te fui a buscar a tu casa porque creí en ti. Me entregué a ti, de a poco, pero igual lo hice, me llegaste a gustar y eso de gustar es un privilegio, resulta que no pasa todos los días. Resulta que me dolió. Resulta que yo soy terca y sé que no eres así siempre, sino no la hubiéramos pasado tan bien las otras veces, en los otros encuentros. Y el Nacho me dice que te hable, que te cuente, que te diga lo que sentí y lo que siento por ti. Pero yo no sé si tu quieres que te hable y que te cuente lo que me pasa. Yo creo que tu sabes que me gustas y que yo te gusto, eso esta claro, pero hay algo en ti que te detiene, algo enfermizo como lo de mi papá. Algo que yo no quiero saber ni indagar para sentirme mal otra vez. No sé qué debo hacer. Dejaré correr el agua.
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