Un lunes sin mucha fuerza. Un lunes bien friolento. He estado rara, no me reconozco desde el-sábado-con-bototos. Me dejó mal la situación. Creí que era más fuerte, me sentí desarmar y el llanto incómodo y las eternas disculpas a mí misma. Los temores de cuando chica. No pude abrazarlo, no pude abrazarlo, no pude ni en sueños. Con los calmantes al menos paré de llorar, y me pude conectar y que tu estuvieras ahí fue un simple recuerdo de que en verdad no me molestas tú, sino lo que no-eres-lo-que-me-imagine. ¿Pero de quién es culpa que me guste tanto soñar?
1 comment:
EHHH! lo primero que leo me gusta muchísimo y tengo que comentarlo. Son las putas expectativas. lo que quisiste que fuera y ahora que se termino lo que extrañas que no haya sido! Linda :)
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