Me acuerdo la primera vez que hablamos, que nos conocimos. Yo iba dispuesta a todo. Tenía la mente en no se qué parte. Todo sería nuevo. El tipo jote-con-pinta-de-gay que me decía versos al oído. Los tacos nuevos. El gil de la guitarra en el paradero. Las pantys negras. El ladrón del metro. La banda musical. Las luces de navidad, los banderines de bigote que hicimos. Las luces otra vez, que con trago se ven más lindas. El bailar contigo, el tomarnos las manos, el mirarnos a los ojos a través de los lentes, el intercambiarnos los lentes, el sonreír, el gritarnos al oído para entendernos. El rozar nuestras espaldas, la primera vez que me rodeaste con tus brazos, la primera vez que te abracé. El cómo subimos y bajamos las escaleras varias veces, sabiendo lo que queríamos. El hacerme la difícil, sabiendo que quería conocer tu boca. Tu chaqueta. El saludo frío del principio, te gusté desde el principio. Nunca nos habíamos visto pero yo ya había escuchado de ti. Tu me viste en un dibujo primero. Mis lentes son inolvidables, como de escritora de novelas policiales, que me dijiste una vez. Cuando nos sentamos en la madera incómoda a hablar de nuestros exes. Cuando me dijiste que te encantaba la lluvia y que eras de Rancahua y no querías rodearme los hombros porque se vería "jote" y yo tenía frío y quería que lo hicieras pero tampoco quería que todo el mundo nos viera, me carga eso. Por eso nuestro primer beso fue en las oscuras escaleras, como al tercer intento te salió. Te dejé, queríamos. Y yo no quería que nadie nos viera, y no nos vieron, pero la complicidad entre nosotros salía a relucir. Y ¿qué más pasó? Ah, sí, eso. Querías que me fuera contigo, a tu casa. Pa' que durmiéramos más tranquilos, mi cabeza me decía que no dormiríamos. De verdad quise ir, pero hubiera sido demasiado. Te fuiste sólo y yo me fui a acostar y te vi yéndote por la ventana de la chochi. Solo, flaco y oscuro por la calle sin salida. Y recordé tus manos que rozaban mis piernas. Y nuestros cuerpos pegados en las escaleras, el bajar casi-corriendo, el sonreírnos mucho mucho. El juego de miradas. Las pistolas. El jugar a que moríamos a causa del otro, pium pium. No quiero terminar de acordarme de todo lo que pasó esa primera vez.
1 comment:
se que no te demorarás en leer esto, pues siempre escribes. Cosas han pasado en stgo en mi ausencia, tus escrituras siempre me hacen recordar lo que pensé que haría si hubieses estudiado filosofía, al final tú eres mas como creí yo que sería. Extraño Stgo. Hay que conversar en Invierno (bueno para mí esa es y será la unica estacion del año por siempre).
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