No sé, me dio mucha pena. Se me había olvidado, tal vez lo quise olvidar. La cosa es que no debí nunca leer nuestras conversaciones again. Al principio se me olvidó lo lindas que eran, cuando me hablabas tú, cuando respondía yo y no al revés. Cuando nos contábamos el día sin estar obligados y sin culpa. Hablamos, hablamos hoy, de manera distante, cortante. Enfermizo todo esto, enfermizo el escenario que nos llevó a tenernos aquí hoy. Enfermiza mi reacción ante tu huida. Enfermizo que me sigas gustando y creer que yo te sigo gustando a ti. No me importa que tan malo sea. Creo que no me rendiré hasta quedar bien muerta entre tus brazos: ya sea de amor, ya sea de furia.
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