Ya ya, tengo contradicciones. Recuerdo el primero, igual yo decidí que me gustara. Lo vi en fotos y nada, lo vi en persona y puta igual hubo química, no sé bien, me gustó, o me gustó con el paso de los días. Me gustó hablar con un weón que no me conociera at all, cachai? Luego, puta, el Ernesto, ese weón me gustó de pinta, rubiecito, clarito, pelo corto, de negro siempre, atractivo po, hasta que hablai con él y te dai cuenta de su ritmo pa' hablar y que de repente las weás que habla no son tan interesantes. Mmm, el Ale, uff el Ale y yo somos unos incomprendidos, nos dimos tanto en algún momento, fuimos tan partners, pero duró tan poco eso sí, lástima. El Hana. Al Hana lo vi bajando de las escaleras mecánicas del metro y la química fue obvia. Me gustó, me encantó desde el principio, nunca olvidaré su cara ese día, fue de lo mejor. Sus ojos, su pelo, su todo, hasta su herida en la frente, sí, no sé cómo soy capaz de acordarme tan bien de ese 25. Y bueno estuvo ese otro que conocí el año pasado, al entrar a la U, su pelito corto, su palidez, su altura, su nariz, supongo. Me gustó harto, bien atractivo y cuando se besuqueó con la otra en el bus, más ganas me dieron de conocerle los labios, pero no, yo estaba enamoradísima del Hana y eso era más atracción por el trago y la euforia misma del día. Luego, creo que la cosa estuvo en calma, en calma hasta que, obviamente, vino la súper-tomenta-eléctrica-atómica-monumental-en-mi-estómago-y-en-todo-mi-cuerpo. Ahí, no sé bien qué me pasó... Ay no mentira, se me olvidaba: el chico de las zapatillas azules. La atracción más química que he tenido desde el Hana. Esa fue el año pasado también y sin hablar, sin tocar, sin nada físico de por medio, se logró todo dentro de mí, y de él, porque en un momento se la creí. Nunca más lo volví a ver y sueño con encontrármelo siempre en la I01. Nunca ha pasado. Pienso que el destino me lo está guardando para más adelante, sé que lo volveré a ver, si anoté "zapatillas azules" en mi mini-croquera es por algo y eso me pone feliz. Luego, el ya tan conocido por estos lados, Camilo. Ese fue más bien un capricho mío, yo lo quería conocer, yo lo quería besar, yo sentía unas ganas locas de todo con él, y claro, él no se resistió ante tanta creatividad-extraña en una misma persona con la mitad de la cabeza rapada y lentes rosados. Después de eso, pucha, los candidatos de siempre, los hombres de pasillo. Llegó un skater a mi vida, pero espera, igual aún no llega. Tú te fijaste y soñaste que se miraron en el casino la otra vez, el miércoles, ¿pa' qué finges que no te acuerdas? y en ese vamos. Lo quiero conocer, hay algo que me dice que sí, pero igual es menor y puta, se ve rudo con su tabla de skate para todos lados, tal vez me encuentre una tonta, una vacía, una hueca, pero quiero tener ese tiempo con él para compartir y darme cuenta que al final de todo correspondía habérmelo topado ahí, para que luego fueramos juntos al Parque Bustamante.
No comments:
Post a Comment