Me duele en serio, molesta en serio. Una semana sin escribir es una semana sin escribir. Escribir aquí. Escribir, escribir y re-escribir en la mente intentando que no se te olvide pa' que un día lo escribas acá. Pero eso nunca resulta. Todos los pensamientos bonitos, las reflexiones tristes, los momentos fotografiados con el parpadeo de los ojos como las líneas memorizadas de canciones de radio que después no vuelven del inconsciente pero que te hacen soñar más y más y confundirte en las sábanas y dormir con las piernas abiertas. Que te duela el cuerpo por como duermes o por cómo no lo haces por pensar y pensar en escribir y escribir.
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