Esto es para ti, o desearía que fuera para ti. Es que tu estuviste siempre ahí, aunque yo no lo recuerde ni tu ahora. Me hubiera gustado que hubieses sabido que yo escribía, tal vez lo sabías, tal vez te lo dije. Tal vez alguna vez leíste uno de mis cuentos de osos amistosos andando por ahí por colinas montañosas, ya no sé. Me hubiera gustado que hubieses entendido mi pasión por estar enamorada y compartir mi vida con alguien más. Me hubieran gustado tantas cosas: como conocerte joven y recordar tus gateos junto a los míos en la casa de Macul; me hubiera gustado entrevistarte. Acabo de recordar esas veces en que estabamos sentadas en el living de tu casa y mirabamos cómo el sol entraba por la ventana y le daba directo al ficus lindo que crece y sigue creciendo, y entonces yo tomaba el diario y lo empezaba a leer desde atrás, y tú te ponías tus anteojos retro-old-vintage, pero no servía demasiado. Entonces yo te leía todas esa noticias de literatura y cine y arte y cultura que tanto me gustaban, y anhelaba escribir, para que luego tu escogieses, de entre las demás secciones del diario, las noticias más cortas (breves) para que te leyera, mejor si tenían una foto. Esto me hace sonreír y aunque en el último tiempo no te pude entender tan bien, quiero que sepas (sé que lo harás) que siempre te mantendré viva en mi corazón, y te recordaré como la maravillosa mujer que fuiste y que aunque no acepto todo lo que hiciste, si acepto que siempre estuviste ahí para nosotras, todas nosotras y que siempre estarás acá, en mi vida.
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