Hace como diez días no te conocía.

Monday

Cómo me gustaría poder conversarlo y gritarte todas mis espectativas. Pero el Sol a veces hiere. Me hiere en lo más profundo cuando no me permite verte.

A veces la soledad de las horas se disuelve, otras reaparece y se encarga de removerme los brazos.

Y entonces espero a las horas de vuelta, a los árboles en retroceso, a las mañanas frías que se agotan.

Salir a caminar, escapando un rato de la protección materna.

Y los edificios se vuelven gigantes estructuras metálicas-vidriadas —¿te acuerdas?— que me hacen llorar en el fondo.

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