Por las razones equivocadas. Fin de semana de torturas. Todas gracias a ti. Y las pesadillas de ayer se vuelven a repetir en otros lugares comunes y distantes, metros, micros, balcones, camas, y otros pastos. Y el dolor es inminente y no sabes que hacer con tu corazón que está más rojo que nunca. El sudor de mi propio cuerpo alimenta la sed de muchos. ¿Por qué no puedes afrontar, decidir rápido y olvidar fácil? Soñar despierta ya se ha hecho un hábito. Salgo de mis conexiones y me veo a mi misma caminando por Los Héroes tratando de contabilizar con cuántos pasaste ahí algunas de tus noches.
Y no son tantos. Y sigue habiendo uno trascendental. ¿Pero por qué tengo estos sueños? ¿dónde van y de dónde vienen todos esos nombres?
Siento que es un error, siento que no lo estoy haciendo del todo bien. Y con la fiebre la realidad de mis sueños cobra vida y yo puedo hablar con todos a la vez y conocerlos a todos y ser feliz con todos. No quiero decidir, no creo estar en condiciones, no quiero hacerle mal a nadie pero la curiosidad, los deseos, los recuerdos, las nostalgias me impregnan las manos, la cabeza y el cuerpo y todo es amor y todo es dolor y todo se recubre de pena. De repente el sueño comienza a llover y son mis lagrimas plomizas que se desmoronan y quiebran mis pestañas.
La boca, la boca que no controla. Me duelen los dientes, es insoportable este nerviosismo que no me deja pegar los ojos cuando es la hora de dormir. He dado vuelta mis prioridades; sueño y sueño cuando debiera vivir; vivo y vivo cuando debiera dormir.
Y no son tantos. Y sigue habiendo uno trascendental. ¿Pero por qué tengo estos sueños? ¿dónde van y de dónde vienen todos esos nombres?
Siento que es un error, siento que no lo estoy haciendo del todo bien. Y con la fiebre la realidad de mis sueños cobra vida y yo puedo hablar con todos a la vez y conocerlos a todos y ser feliz con todos. No quiero decidir, no creo estar en condiciones, no quiero hacerle mal a nadie pero la curiosidad, los deseos, los recuerdos, las nostalgias me impregnan las manos, la cabeza y el cuerpo y todo es amor y todo es dolor y todo se recubre de pena. De repente el sueño comienza a llover y son mis lagrimas plomizas que se desmoronan y quiebran mis pestañas.
La boca, la boca que no controla. Me duelen los dientes, es insoportable este nerviosismo que no me deja pegar los ojos cuando es la hora de dormir. He dado vuelta mis prioridades; sueño y sueño cuando debiera vivir; vivo y vivo cuando debiera dormir.
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