Con ganas de ser mala. De echar todo abajo. De hundirme en el mar, el mar frío de allá lejos. Con la convicción en un platónico, con los deberes en las manos desangradas. Es que ya no quiero estar más acá, me olvidé de pertenecer. No quiero llorar, no quiero lamentar, no quiero temer. No quiero acordarme de muchos. Quiero tener un rayo en mi mano y ser la más poderosa del mundo y no hacer nada con eso. Quiero perderme en un teatro. Quiero acuchillarme dentro de un tren, quiero saltar de puente en puente. Quiero mirar de una torre a la otra y decir que hay más de diez. Porque los sueños siempre significan y algo significa nunca haber soñado contigo. Quiero adormecerme de a poco. Primero mis piernas, luego mis manos, la cabeza, los brazos. Que llegue la tormenta y me borre de a poco los años. Que las cosas se mantengan como ayer: ayer con poleras rojas y sábados con ache. Domingos infernales, semanas de collares.
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